Fragmento de la exposición del Prof. Gustavo Pontoriero
“Paul Ricoeur ha señalado en su obra La memoria, la historia, el olvido: “No tenemos nada mejor que la memoria para garantizar que algo tuvo lugar, sucedió, ocurrió, antes de que declaremos que nos acordamos de ello”. En este sentido, la memoria no es algo que nos sucede, sin mediación de nuestra voluntad; no constituye una serie de imágenes e ideas que se nos aparecen de modo fantasmal. La memoria es una acción afirmativa, una búsqueda apasionada para hacer presente lo que está ausente. Y esa búsqueda nos remite al pasado. De este modo, la memoria también es producto del paso del tiempo. Porque la memoria está marcada por el afán de saber, de recrear con fidelidad el pasado y transmitirlo a otros.
Particularmente, esta necesidad de saber se acentúa cuando nos enfrentamos a casos de delitos aberrantes, entre los cuales la desaparición de personas y la apropiación de niños mediante la fuerza, el engaño y la falsificación de su identidad son ejemplos extremos de la violencia ejercida contra la dignidad humana. La ausencia de los cuerpos, el ocultamiento de la identidad, la eliminación de todo vestigio que recordara a las víctimas, en síntesis, la supresión de sus historias, no ha sido más que la consumación de un dispositivo perverso que es preciso desarticular. Contra esta intención se han levantado los familiares y ex detenidos; los organismos defensores de los derechos humanos; algunos fiscales y jueces, dentro y fuera del país; los testimonios; los trabajos científicos; y las acciones cotidianas de numerosas organizaciones sociales.”
Palabras pronunciadas por el alumno Micael Chokler, en nombre del Centro de Estudiantes de la Escuela Secundaria Scholem Aleijem
En nombre de los alumnos de la Escuela Secundaria Scholem Aleijem y como representantes del Centro de Estudiantes, queremos agradecer a todos los que posibilitaron y participan de este homenaje.
Los desaparecidos eran jóvenes como todos, con sus cuestionamientos, sus demandas, sus inquietudes, y sus rebeldías. Cada uno de ellos tenía planes de vida, sueños, ilusiones y percibía injusticias que eran el motivo de sus luchas.
Al igual que nosotros perseguían el sueño de un país más justo, libre de prejuicios y a favor de que todos los habitantes puedan acceder a un nivel de vida digno.
Pero se les privó de uno de los derechos primordiales, el derecho a la vida.
Estas ¿desapariciones o muertes? no fueron sólo miles de muertes, fueron miles de familias destruidas, miles de historias interrumpidas, miles de sueños sin cumplir.
Es importante destacar que la historia de desapariciones de judíos durante la dictadura militar y la crueldad con la que se los trató nos obliga a realizar una reflexión acerca de la persecución histórica que ha sufrido nuestro pueblo. Esa misma persecución se repitió en ese triste período. El antisemitismo una vez más se impuso.
Por ello es imprescindible comprometernos con el logro de juicio y castigo a los culpables y nuestra participación activa como jóvenes para que esta historia no se repita.
Hoy nosotros, gracias a la conquista de la democracia, tenemos la posibilidad de participar de un centro de estudiantes y no tememos ser reprimidos como les sucedió a los jóvenes que tiempo atrás fueron protagonistas de la tristemente recordada “Noche de los lápices”.
Proponemos recordar e investigar para no repetir.
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