jueves, 31 de mayo de 2012

Visita a AMIA



18 de mayo, recordando el terrible 18 de julio  hace casi 18 años, momento en el que la palabra hebrea   חיvida, cuyo valor numérico es 18, se envolvía de un cruel y doloroso nuevo significado.
En estas palabras desearíamos  poder afirmar que nuestro grito de justicia fue escuchado; que los responsables hoy cumplen con su condena y que estamos acá solamente para recordar a todas aquellas personas que hoy no están físicamente presentes. Desearíamos poder decir que se hizo justicia. Sin embargo, con mucho dolor, tenemos que enfrentar que esto lamentablemente no ha sucedido y que todavía es una utopía. Utopía que esperamos sí se transforme en realidad.
Hoy, 18 de mayo de 2012, nos encontramos nuevamente en este lugar, el mismo que hace casi 18 años fue destruido, creando así un enorme dolor en nuestros corazones. Pero no es sólo el dolor lo que nos lleva a recordar, sino el deseo de justicia para que los culpables sean hallados y castigados. Así como los derechos humanos están cobrando más protagonismo en la agenda de nuestros gobernantes exigimos que el pasar del tiempo no haga que el caso AMIA pierda importancia y sea tomado como un hecho menor. Porque el atentado no fue ni contra los judíos, ni contra los católicos, ni contra ningún credo en especial, ni contra las mujeres, ni contra los  hombres, ni contra los argentinos; fue un atentado contra la humanidad. Con la muerte de cada hermano, padre, destruyeron sueños, proyectos, esperanzas… Con esto, no dañaron sólo a las víctimas; lo que hicieron fue lastimar a la sociedad en su conjunto.
Muchas cartas, discursos y pedidos de justicia se escucharon infinitas veces y ya suenan repetitivos. Incluso a veces nos preguntamos el “para qué”; “¿Para qué seguir escribiendo cosas que ya otros dijeron en otras miles de formas?”. Y esta pregunta está en lo cierto. Con esto, no logramos combatir la impunidad, encarcelar a los culpables, ni mucho menos mostrarles el daño que causaron. Pero logramos recordar, logramos  instalar la memoria. 
Y aunque algunos encubrieron pruebas, taparon la verdad y desearían el olvido, nosotros  decimos ¡presente! acompañando a los familiares y expresando que recordamos y no olvidamos, y así evitar que vuelva a suceder. Así como no queremos que se repita una dictadura, no queremos otro atentado ni podemos permitir que quede impune.
Parafraseando el poema de Benedetti usted preguntará  por qué escribimos: - “Si el corazón del hombre se hizo añicos si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro”
Usted preguntará  ¿por qué escribimos?
Por los sobrevivientes
por nuestros muertos
                                                                                                                                            y porque queremos que la memoria siga sonando.
 Y es ése el motivo por el cual estamos acá para que la memoria de lo ocurrido evite que este hecho se repita. Estamos acá para decir  NUNCA MÁS.
Felicitamos a los estudiantes que asistieron por  su compromiso y participación:



Abadi Matías
 Benlolo Melanie (lectura del discurso)
 Buengueroff Mia
 Bregman Leila (escritura del discurso)
 Cosín Hernán
 Ferron Balanovsky Luz
 Direktor Cindy (escritura del discurso)
Elabos Matías (fotos)
Hamam Nicolás
Hendler Mariel
Klappersack Deborah (lectura del discurso)
Slipak Elizabeth
Strusberg Yasmín
Vainstein Denise (escritura y lectura del discurso)

Prof. Jana K. de Charaf

jueves, 15 de marzo de 2012

Testimonios de los chicos, viaje a Israel 2012

Ser elegida para viajar a Israel significo mucho en mi vida, fue una experiencia inolvidable e increíble que jamás me voy a olvidar, conocí los lugares más lindos que podría haber conocido. Quiero agradecer a las autoridades de la escuela, a los profesores, madrijim y a Jail por hacer que este viaje sea maravilloso y único.

Desde el avión estábamos todos muy ansiosos por llegar, cuando aterrizamos en Israel fue algo muy movilizante para todos, cada instante desde que llegue lo disfruté y lo viví de una forma única, creo que cada momento que pasaba era como una luz iluminada que nunca se apagaba.

Recorrer cada lugar fue un sueño, es algo que lo espere mucho, y se me hizo realidad. Llegar a Jerusalem y ver desde un parador toda la ciudad junto a todo el grupo de Jail y escuchar de fondo Ierushalaim shel zaav fue algo inexplicable, fue un retrato que jamás me olvidaré; tocar el Kotel fue muy emocionante es algo que vine aprendiendo a lo largo de mi vida y de mis años, vivirlo en persona es algo que no se puede explicar con palabras, me quedé mirándolo un largo tiempo y disfrutándolo; también los paisajes hermosos que tiene, su naturaleza, sus calles, es un lugar que esta lleno de historias.

Israel nos recibió con los brazos bien abiertos, fuimos a la carpa beduina que se encontraba en el desierto, íbamos viajando en el micro y no podía creerlo, nos recibieron bailando y cantando, eso fue único como todo lo que viví. Andar a camellos fue hermoso, lo disfrute mucho, al igual que el Mar Muerto que fue extraordinario.

En todos los museos que recorrimos descubrí que es increíble la tecnología que tienen. Yad Vashem merece una mención especial desde mi punto de vista porque nos recuerda todo el sufrimiento de los judíos en el Holocausto, cada zapato, cada muñeca, cada recuerdo y cada lugar del museo me hizo sentir un escalofrió llenándome de tristeza pero a la vez de fuerza para que quede mas grabado en mi memoria y así poder transmitirlo de generación en generación para que esto jamás vuelva a pasar.

La verdad que fue un viaje inolvidable para mí y para todos mis compañeros que viajamos, Israel va a ser siempre mi segunda casa. A los chicos de tercero les digo que vale la pena vivirlo, aprendí que siempre cuando uno quiere algo y lo desea con mucha fuerza siempre se logra como mi sueño de conocer todos los maravillosos lugares de Israel: Metzada, Tel Aviv, La plaza Rabin, la menora de la Kneset, el monte de Hertzl, Tzfat, Yafo, los altos del Golan, Rosh Hanikra…

Agradezco nuevamente a todos los que hicieron que este viaje quede para siempre en mi memoria y sea como un cofre que cuando lo abra este lleno de momentos vividos y compartidos como lo estoy haciendo ahora y transmitir que para mi Israel ahora tiene un valor muy especial.

Muchas Gracias!!!!!!

Florencia Aszenberg.

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En primer lugar, quiero agradecer al colegio por darnos la oportunidad, a los profesores por reconocer nuestro esfuerzo a lo largo de los años y a Jail por hacer realidad este viaje.

El viaje me pareció una experiencia hermosa, aunque fueron días bastante agitados.

El poder viajar me provoco una sensación que no pensé. Es muy distinto estudiar qué es Israel, pero cuando estas allá se siente algo completamente distinto.

Personalmente fue un viaje re lindo, del cual rescato y me llevo cosas hermosas que pude compartir con mis compañeros, amigos, y chicos de otras provincias, con los que compartimos también el viaje, a través de las peulot, excursiones o charlas que tuvimos a lo largo de todo el viaje.

Agradezco enormemente, a Hadar y a Itai, quienes fueron nuestros coordinadores en Israel, y nos cuidaron increíblemente a cada uno de nosotros.

A los chicos que tienen la oportunidad de viajar este año, les digo que hagan su mayor esfuerzo, que es el último para poder lograr este viaje, que realmente vale la pena.

Me llevo recuerdos hermosos con mis amigos, y me quedo con esas ganas inmensas de volver a "mi país", ya que así lo sentí yo cuando estuve allá.

Sofia Lipis

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Cuando me eligieron para que viaje a Israel, mi alegría y emoción era inmensa, pensar que en ese país, tan pero tan chiquito, haya gente tan linda, físicamente, personalmente, y espiritualmente, me llena de orgullo. Conocer Israel, era un sueño que tenia desde hace mucho tiempo y gracias a Scholem, los profesores, y los directivos de Jail, pude cumplirlo. El viaje me pareció IMPRESIONANTE, pensar que en 10 días, recorrí casi todo el país, con sus ciudades mas importantes, es algo increíble. Conocí personas, lugares tradicionales, y otros no tanto, comidas, paisajes, amigos, y otras cosas, de las que no me salen las palabras para decir lo maravillosas que son. Aprendí mucho mas sobre MI religión, MI pasado, MI cultura, simplemente... MI familia. Estoy orgullosa de poder haber conocido ese país, Israel, una de las mejores experiencias vividas, en mis 16 años.

Bárbara Weinstein

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Bueno para empezar quería agradecer a la escuela y a las personas de Jail que pudieron hacer posible que yo viajara a Israel. Fue un viaje increíble, un sueño que se hizo realidad, no imaginaba que iba a llegar al corazón y gracias a eso me di cuenta de muchas cosas.

El lugar que más me gusto fue el Kotel porque es una sensación inesperada ya que creía que era como cualquier otro lugar en el mundo, pero no. Sentir la energía de todas las personas rezando te hace sentir una emoción nueva. También me gusto Rosh Hanikra porque los paisajes son únicos y hermosos.

La enseñanza que me llevo de Israel es que es importante defender la propia identidad y eso es lo que tiene Israel, que a donde quiera que vayas sentís esa esencia judía y me gustaría volver otra vez.

Para finalizar quería decirle a los chicos que están cursando 3ero ahora que se esfuercen porque vale la pena ya que es una experiencia única y quiero que la vivan como yo, no se van a arrepentir!

Melisa Chattah

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Desde chiquita en mi familia, en mi casa, en el jardín, la primaria, la secundaria, siempre me hablaban de Israel, algo que para mi era un sueño, algo muy lejano a mi. Estando en el Scholem y gracias a la posibilidad que me dio la escuela, los profesores que me eligieron, y especialmente al proyecto Jail, este sueño se hizo realidad.

El viaje supero todas mis expectativas, si bien en el mapa parece tan chiquito es increíble lo mucho que uno puede conocer en tan pocos días. Recorrer sus calles, sus museos, sus ciudades, sus paisajes, sus historias y la emoción en el Kotel, me hizo sentir más la pertenencia a esta tierra.

Será un viaje que nunca olvidaré y que guardaré conmigo para el resto de mi vida, deseando y esperando que otros compañeros puedan vivir esta experiencia que yo tuve la oportunidad de tener.

Micaela Cora

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Quisiera poder agradecer en simples palabras a Mi colegio Scholem Aleijem, a los profesores que me eligieron y a Jail el viaje increíble que me hicieron pasar. Me sentí donde debía estar. Me sentí una mas en Israel. Fueron momentos únicos que nunca voy a olvidar.

Estudie toda mi vida la historia de mi pueblo y verlo con mis propios ojos supero todas mis expectativas. En esos 10 días conocí gente maravillosa y aprendí mucho. Desde que ingrese al colegio, el viaje fue uno de los estímulos que me motivo para estudiar con muchas ganas. Cuando fui elegida, me sentí inmensamente feliz. Lo repetiría una y vente mil veces mas. GRACIAS POR LOS MEJORES 10 DIAS DE MI VIDA. FUE UN SUEÑO HECHO REALIDAD.

Barbara Abramovsky

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No se puede explicar lo que se siente haber estado en Israel, es algo que lo sueño desde que soy chiquita y que al fin se hizo realidad.

Cuando los profesores nos dijeron a mí y a mis compañeros quiénes salieron elegidos para ir a Israel, me puse a llorar de la alegría y no lo podía creer. Desde ese día empecé a contar los días que faltaban para poder viajar hasta que el día llego…

Conocimos El Golan , Rosh Hanikra , Tel Aviv , Jerusalem , la carpa de los beduinos… El Kotel, que me emocioné mucho cuando lo vi, que pude tocar sus piedras y dejar ahí mis deseos, y no me olvido cuando todo el grupo de Jail hicimos una ronda al lado del Kotel y cantamos todos junto el Atikva.

La verdad que no tengo palabras para agradecer este viaje es algo que no me lo voy a olvidar nunca y que agradezco infinitamente a Scholem Aleijem que me dieron esta oportunidad de viajar con Jail, que nos brindaron comodidad, apoyo y felicidad… también esto no podía haber sido sin la profesora que nos acompaño Daniela Danelinck en todo momento , con mucha paciencia y a los madrijim que nos mostraron lugares , costumbres e historias del pueblo judío y de Israel , también no hicimos amigos y pudimos tener un lindo viaje!

Y mi consejo para los chicos que van a ser elegidos, que no se pierdan esta oportunidad de poder conocer ese maravilloso país.

Inexplicable, inolvidable e increíble haber estado en mi pueblo, en Israel.

Gracias infinitamente!

Michelle Benchimol

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Cuando me entere que iba no lo podía creer por que sabia que este viaje era increíble. La pase muy bien, pase diez días con mis amigos en el avión, en los hoteles y actividades. Aprendí muchas cosas nuevas de Israel que no sabía y sobre todo conocer el Kotel que tanto hablamos desde la primaria.

Gracias a todos los profesores, Dani, y a todo Jail por elegirme y hacer que pase el mejor viaje de mi vida. Gracias Hadar e Itai por tantas alegrías.

Les recomiendo trabajar mucho por este viaje por que es una experiencia única.

Steven Brofman

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Tener esta gran oportunidad de conocer Israel junto a amigos y compañeros es una experiencia única, llegar al Kotel y a Jerusalem y poder sentir esa emoción que solo un lugar tan importante te puede dar es un recuero que voy a poder tener siempre conmigo! Gracias a la escuela, a los profesores y a Jail que me dieron la oportunidad de hacer este viaje único e inolvidable!

Ariana

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¿Qué decir del viaje a Israel? Realmente uno queda sin palabras, es una experiencia inolvidable no solo por el hecho de ser un lugar importante sino porque sólo en ese lugar uno siente y piensa cosas inigualables.

Aprendí que somos herederos de una historia porque Israel es nuestro legado y como judíos no podemos ignorarlo. Además de eso me di cuenta de que muchas cosas que se aprenden en la escuela, en las excursiones cuando uno escucha, quedan en la cabeza, como fechas que no se pueden olvidar, y lo mas impresionante es que eso mismo que te contaban en la escuela ahí lo estas viendo en vivo y en directo!

La verdad, quedé impresionada, totalmente enamorada de un país que es muy chiquito pero es un tesoro por dentro.

A los futuros afortunados de viajar en 3er año, les deseo que ojala lo puedan hacer, que no somos elegidos por el azar o la suerte, sino por los méritos y el esfuerzo y que todo aquel que se proponga viajar va a poder hacerlo.

Por ultimo, agradezco la posibilidad que tuve de viajar a mi escuela secundaria Scholem Aleijem, a los profesores que me eligieron y al proyecto Jail, de todo corazón muchísimas gracias por todo!

Sin mas que decir, que nos volvamos a encontrar el año que viene en Ierushalaim. Muchas Gracias,

Tamara Szuster

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Quiero agradecer de todo corazón a los profesores y directivos del Scholem que permitieron que viaje a conocer Israel. Realmente me pareció un viaje increíble, donde pude conocer los lugares históricos que tantas veces estudié en mi escuela primaria y secundaria. Me gustó todo!!! Empezando por Rosh Hanikrá, las ciudades antiguas como Iafo, Tzfat o Jerusalem, siguiendo por Metzadá, el Shuk y terminando con el hermoso Mar Muerto y los Altos del Golán. Me impresionó la visita de noche a los túneles del Kotel y cómo se fueron formando. Otra salida que me encantó y me pareció super didáctica fue la del Museo de Sordomudos, donde pude sentir cómo vive una persona que no puede hablar ni escuchar. Israel me pareció un país hermoso, histórico y muy avanzado tecnológicamente. Por último, quiero agradecer a Daniela y a todos los que componen el equipo JAIL, que nos cuidaron tanto y que hicieron que este viaje sea inolvidable.

Nicole Lichtensztejn

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viernes, 6 de noviembre de 2009

Cuentos Ganadores del IV Concurso Literario (2º puesto)

A continuación, los cuentos que obtuvieron el 2do premio del certamen.

1er año

Cocoliche.

El regalo más esperado.

Tiempo atrás una señora judía vivía en una pequeña casa, junto a su familia en Argentina .Sara era una señora mayor, trabajaba desde hacía muchos años como niñera en la casa de una familia adinerada, porque venía de una familia muy pobre.
Sara siempre había tenido el sueño de poder estudiar, ir a la escuela y educarse al igual que el resto de los niños, pero nunca lo pudo cumplir, ya que sus padres no tenían suficiente dinero para mandarla junto con sus dos hermanos a la escuela.
Al pasar los años, Sara seguía trabajando de niñera para poder mantener a su familia. Sara esta casada con Uriel, que siempre la ayudaba y al igual que ella trabajaba mucho para poder cuidar a sus hijos. Ellos tenían tres hijos: Saúl, de 10 años, Martha, de 6 años y David de 13 años.
Los hijos de Sara se reunían junto a otros niños, que tampoco podían pagar una escuela, en un pequeño templo que ayudaba a toda la gente pobre y enseñaba a todos los niños sobre la Torá y las distintas festividades judías.
Los años pasaron y el sueño de poder estudiar todavía estaba en el corazón de Sara.
En su trabajo Sara era muy querida por sus patrones, la señora Miriam, su esposo Simón y sus dos hijos Martín, de 8 años y Julieta, de 10 años. Había cuidado a Martín y Julieta desde que eran chicos, por esta razón la familia la apreciaba mucho. Ella cocinaba, limpiaba y sobre todo cuidaba y ayudaba en todos sus problemas a los chicos.
Un día cuando estaba cocinando, su patrona vio que estaba muy triste y llorando. Ella le pregunto que le pasaba y la respuesta de Sara fue contarle su sueño: poder estudiar y tener un titulo al igual que todas las personas.
Luego de esa pequeña charla, que Miriam nunca olvido, recordó lo que Sara dijo “poder estudiar”. Entonces empezó a hacer memoria acerca de todo lo que ella había ayudado en la crianza de sus hijos y en todo lo que ella necesitaba, Sara estaba ahí.
Una tarde Miriam notó que el cumpleaños de Sara se acercaba y debía hacerle un buen regalo, por los años trabajados en su casa. Se puso a pensar y descubrió que el mejor regalo que le podía hacer era una beca para estudiar en una escuela de gente mayor y así poder cumplirle el sueño.
El día del cumpleaños de Sara llegó y al entrar a la casa de trabajo Miriam la sorprendió con una torta y un sobre que a Sara le dio mucha curiosidad. Luego de soplar las velitas, Miriam le dijo en unas pocas palabras lo importante que era para ella y que nunca se iba a olvidar todos los años trabajados en su casa.
Al término de una larga y emocionante charla, llego el momento de entregar el misterioso sobre que Miriam había tenido en sus manos desde el momento en que Sara llego. Al abrirlo Sara se emociono y le agradeció a Miriam por el enorme regalo que le había hecho: una beca para estudiar en una escuela para adultos, la mejor del país, para que también pudiera recibirse y tener un titulo.
A partir de ese día Sara durante la mañana trabajaba en la casa de Miriam y durante la tarde estudiaba para poder ser maestra y enseñarles a todos los chicos la importancia de estudiar y poder tener un título.
Los años pasaron y Sara se recibió de maestra, pero no cualquier maestra, una que enseña a los chicos que no pueden pagar una escuela al igual que ella en su niñez.


2do año

Patria mía Seudónimo: LIBRA

Herzl creció en Hungría
Quiso ser periodista
Con sus palabras
Al pueblo judío conmovió.

Ayudó a organizar el sionismo
Para obtener el territorio judío
Que Herzl deseaba
Con todo su corazón.

En el caso Dreyfus
A un judío se acusó
Por traición a la nación
El antisemitismo creció.

El caso se resolvió
Y Herzl comprendió
Que nunca libres seríamos
Sin un Estado judío.

Hoy podemos disfrutar
El estado que él soñó
Ya que nada le importó
Los obstáculos que encontró.



3er año


Los falsificadores


Habíamos intentado de todo pero no se curaba. Nadie entendía porqué. Era muy curioso, pero los medicamentos que consumía no le hacían efecto. Mi madre, Ester de 48 años, estaba enferma de cáncer y tenía muy pocas posibilidades de curarse, pero ella luchaba por mis hermanos y por mí.
Tomaba siete comprimidos de sus remedios recetados por su medico de confianza, Hugo Sberlof. Así estuvo un año y medio pero seguía todo igual o si bien peor.
Estaba en una situación muy complicada, los médicos nos decían que era muy difícil que pueda salir adelante. Para nosotros, fue como una puñalada en el corazón.
Ester seguía su vida habitual, igual que siempre, salvo que tenía algunos sueños que los quería cumplir. Vivíamos en Abramo, La Pampa, provincia de Buenos Aires, un pueblo con pocos habitantes. A mi madre se la quería mucho, y por eso le hacían fiestas sorpresas, nos reuníamos para almorzar. Esto le encantaba y le hacía muy feliz.
Faltaban pocos días para el cumpleaños de mi hermano Lucas de ocho años. Él tenía mucho miedo de que mamá no estuviese para su cumpleaños. Ester le estaba preparando una sorpresa para Lucas, por si no llegara a estar presente. Seis días antes del cumpleaños, ella estaba muy mal, no podía caminar, las piernas le temblaban, tenía dolor de cabeza y no tenía ganas de levantarse de la cama. Traté de no contarle a mi hermano para que no se asustara, pero él ya empezaba a sospechar. Para no mentirle, cuando me preguntaba por mamá, le cambiaba de tema. Las pastillas que tomaba parecía como si no las tomara, porque no le hacían efecto.
Ella me decía: - me siento muy mal, veo todo borroso, siento que me quedo ciega. No sé si voy a llegar al cumpleaños de Lucas – con voz ronca.
- quédate tranquila, va a salir todo bien – le contestaba mintiéndome a mi mismo.
Mi papá, Gustavo de cincuenta años, llego de trabajar muy cansado y la vio a su esposa acostada transpirando. Se asusto mucho. Estaba volando en fiebre. Llamó a Hugo y le comentó lo que pasaba. Él vino hasta mi casa y cuando la terminó de revisar, nos dijo que lo que le sucedía no era bueno, entonces la llevaron al hospital y la internaron.
Faltaban cuatro días para el cumpleaños, y mi mamá seguía internada en el hospital. Cuando salí del colegio fui para hacerle compañía, hasta que mi papá termine de trabajar. Ella no estaba conciente, estaba muy pálida. Eran las ocho y media de la noche. Le trajeron la comida a la cama, pero ella decía que no tenía hambre. Yo la insistía para que coma, así se mejoraba. A las nueve llegó mi papá.
-Shlomo anda para casa – Me dice mi papá. Y yo me fui a cuidar a mi hermano para que no se quede solo.
Llegue a mi casa. Prepare algo rápido para comer. Nos fuimos a acostar y a eso de las tres de la mañana sonó el teléfono. Atiendo y era mi papá. – Ester murió – Me dice llorando. Yo me quedé helado, pareciera como si un camión me pasara por encima. Corte, no sabia como decirle a Lucas. Lo desperté y le hablé muy claramente para que me pudiera entender que mamá ya no iba a estar con nosotros.
Empecé a investigar las pastillas. Busqué al mejor especialista, pero se encontraba en Israel. No me importaba cuán lejos me tuviera que ir, solo quería terminar la investigación. El hombre se llamaba Bartolomé Bedoya Agüero. Apenas terminé la secundaria, fui para allá.
Después de tres años de estar en Israel con Bartolomé, lo investigado fue que las pastillas eran vendidas vencidas y por esa razón no le hacían efecto. En esa época hubo 300.000 casos. Encontré a los estafadores, uno de esos se llama Juan Carlos Gonzáles. Todos fueron detenidos y esos remedios falsos que quedaron fueron recolectados y quemado para que nadie los pudiera tomar ni sufrir ningún inconveniente.
Una vez que logré mi investigación, me volví a mi casa junto a mi papá y mi hermano. En la Argentina, estudie bioquímica, porque aprendí mucho sobre el tema y me gusto. Cuando terminé la facultad, volví a Israel donde hice mi propia empresa que le puse de nombre samim, cuyo significado es medicamentos en hebreo. Por suerte me fue muy bien y hoy en día sigo luchando por las vidas que se perdieron a causa de esos delincuentes.


4to año

Vuelta a la vida

Deseaba tanto sentir sus brazos rodeándome en un calido abrazo; escuchar sus sabias palabras una vez mas o el simple hecho de verlo sentado en el viejo sillón crema del comedor mirando programas como “CSI” o “Law & Order”.
El solo hecho de haber sentido su presencia a mi lado me hubiese hecho feliz una vez más. Anhelaba con todo mi corazón sentirme así, tenerlo a él.
Mi mente no me daba tregua ni respiro con dicha necesidad de sentirlo cerca de mí una vez más, simplemente no paraba de desear que fuera cierto, que estuviese conmigo.
Una tarde de invierno tras la larga jornada escolar volví a mi casa me deshice de los abrigos, la mochila y la vianda y deje a mi cuerpo caer sobre el tibio colchón en la pieza de mis abuelos. Me arrope y mire a mi alrededor.
Las lágrimas invadieron mis ojos en señal de la nostalgia que mi corazón albergaba y esta sensación de desahogo combinada con el agotamiento físico que cargaba conmigo me sumieron en un sueño profundo.
Me sentí levantar de la cama y camine en dirección al comedor de mi casa en busca de un poco de agua ya que tenía la garganta reseca. Conforme daba mis pasos hacia la puerta de la habitación que me conduciría directamente a mi destino comencé a escuchar un murmullo casi imperceptible que incrementaba su volumen a medida que yo avanzaba.
Atravesé el umbral de la puerta y mis ojos se posaron en la televisión que se encontraba encendida y retumbaban fuertemente las voces en ingles que de esta provenían.
No había nadie en la casa por lo que me resulto extraño el ver la pantalla prendida siendo que al hacer memoria sobre mis pasos al llegar a casa yo no había tocado en ningún momento el control de esta. Mire el canal del cual corría la programación y un escalofrió recorrió mi cuerpo. Era el número treinta y tres.
Voltee instintiva en dirección a donde se encontraba el viejo sillón crema y las lágrimas amenazaron salir de mi rostro. Se encontraba él sentado sonriente mirando uno de aquellos programas de investigación policíaca que tanto le gustaban. Me acerque lentamente hacia su persona y me senté en una silla en diagonal a su ser.
La propaganda hizo que desviara la vista de la pantalla y me mirara con sus ojos café.
No pude contenerme y me abalance sobre el estrechándolo fuertemente en un abrazo que no quería jamás termine mientras el besaba mis mejillas y mi frente y susurraba cosas como “no estas sola, me tenes a mi a tu lado, siempre”.
Las lágrimas desbordaron incontenibles de mis ojos y sentí una suave caricia en mi mejilla, las palabras “TE QUIERO” surgieron de mis labios y abrí los ojos encontrándome nuevamente en la cama de mis abuelos.
Me estremecí al recordar el sueño y al pensar en sus palabras, pero ya no llore; la tristeza fue suplantada en mis ojos por una chispa de felicidad y una sonrisa se curvo en mi labios. Pensé nuevamente en él, y en mi sueño y salí de la cama.
Me encontré a mi misma expectante a la idea de que mi deseo se había en cierto modo vuelto realidad, y que podría repetir eso cuantas veces quisiera siempre que no perdiera la capacidad de soñar.


5to año

“Mis compañeros”

Épocas oscuras en las ciudades que las luces son lo que llaman la atención. En la gran manzana, no vemos más que putrefacción, los unos con los otros luchando por su pedacito ínfimo de tierra, desesperados defendiendo lo poco, pero suyo. Una de las épocas más terroríficas para las personas diferentes a lo que el resto cree correcto y normal, y también para la economía del momento, del mundo. Empresas que van a la quiebra luchan por seguir en pie, los mismos obreros dejan su alma y cuerpo para restituir un orden. Así como miles de ejemplos de gente que quedo a la deriva, sin nada, hay otras excepciones, personas, individuos únicos, que a cualquier problema le hizo frente, cual soldado frente a su enemigo. Uno entre miles de casos, que vio en verdad de lo que es capaz la esperanza y la confianza.

“No podemos seguir parados en este escenario sin hacer nada, nosotros somos los únicos que quieren mejorar, que quiere progresar, que quieren crecer, pero no somos aquellos que retrasan y nos quieren separar. Desde la navidad de 1929 que estamos tratando de levantar esta familia, esta industria, llevarla a cabo sin que gente, con maldad sin escrúpulos, sin límites, nos impida volar. Nosotros sabemos que la gente de nuestra “especie”, como les gusta llamarnos, como si fuéramos animales, y ellos los que ya evolucionaron, como si tuviéramos capacidades diferentes de progresar, como si ellos fueran los superiores y nosotros fuéramos los domesticados, los autómatas que harían todo lo que ellos quisiesen, pero no, ahora tenemos la oportunidad de crecer, mis compañeros, no dejemos que nuestro color de piel, o nuestro lugar en esta pirámide social llena de discrepancia, de desigualdad e injusticia. Veamos esta crisis como una oportunidad, veamos esta crisis como una posibilidad de desarrollarse como verdaderos seres humanos, como en verdad lo somos, pero no nos ven como tales. Queramos o no, necesitamos ayuda de nuestros “enemigos”, de la gente que nos separa, nos discrimina y nos obliga a alienarnos, necesitamos de su ayuda para poner esta metalúrgica en marcha, como lo fue en sus comienzos, pero con una identidad real, plural y pura.
Reconozcamos que nada de esto fue nuestra culpa, fue por los burócratas de la bolsa, de las grandes industrias y dueños de nuestras vidas en nuestro pasado, pero ahora, pasamos al mando, para no solo cambiar nuestras vidas, si no las vidas de millones de trabajadores industriales, de obreros, y de personas de color negro, que a través del tiempo nos denigraron de miles de millones de maneras. Yo soy solo el esteriotipo del hombre soñador, del hombre con ganas de cambiar al mundo, pero sin los recursos ni el apoyo necesario, por eso los necesito, mis compañeros, para reafirmar nuestras necesidades como seres humanos, como trabajadores y como una gran parte de esta sociedad. Debemos entender que no todos estarán dispuestos a ayudar, que no todo siempre será tan fácil como queremos, pero por eso la vida se trata de luchar, de soñar y conseguir a toda costa lo que uno quiere y necesita para ser dichoso, feliz y orgulloso de lo que uno hizo, hace y va a hacer, por eso mis compañeros, estén orgullosos de tomar las decisiones correctas mañana en la votación de la cooperativa, y voten a los que realmente quieren recuperar esta familia y dejar de soñar con ese futuro utópico, si no, que lo consigamos. Miren con el corazón y no con los ojos, compañeros, miren a través del humo y vean con claridad. Gracias, MIS compañeros”.

Discurso de Malakee Williams, operador principal de la metalúrgica de Harlem “La Grande” antes de resultar triunfante de las votaciones internas.

Cuentos Ganadores del IV Concurso Literario

A continuación, los cuentos que obtuvieron el 1er premio del certamen.



Seudónimo: Anastasia


Un Buen Consejo


Era de noche, llovía torrencialmente, el viento fuerte golpeaba mi ventana. Hacía frío, mientras el fuego del hogar me calentaba. Estaba sentada mirándolo. Triste, angustiada. Mil preguntas giraban en mi cabeza sin encontrar respuestas. Y afuera, el viento aún golpeaba con dureza mi ventana.
De repente escucho que golpean la puerta. Asombrada abro y encuentro a un viejito empapado por el temporal que se queda observándome con la mirada perdida pidiendo hospedaje. Lo hago pasar y le pido que se saque sus empapadas ropas. Le alcanzo toallas para secarse y una bata mientras acomodo sus prendas cerca del fuego para que se sequen.
Lo invito con una taza de café caliente y comenzamos a conversar. Mirándome a los ojos el viejito percibió que yo estaba triste sin que le haya contado nada.
“Tus ojos me dicen que estás triste, la expresión de tu cara me dice que estás tratando de resolver tus problemas y no encuentras la salida. ¿Me equivoco?”
Asombrada empiezo a contarle mis problemas como queriendo sacar de adentro mío todo lo que me pasaba. Le cuento que me peleé con mi mejor amiga que tanto amo, que también discutí con mis padres sin razón, que me peleo permanentemente con mis amigos sin escucharlos siquiera. Mientras hablaba veía que el viejito me miraba con atención sin decir ninguna palabra.
Una vez que me desahogue, el anciano me dijo que tratara en lo posible, de hablar con mí mejor amiga tratando de escuchar y ser escuchada. Que los padres son y serán siempre el principio de nuestra existencia y es por eso que debemos respetarlos y comprenderlos aunque no estemos de acuerdo con ellos y tratarlos con respeto. Y que a los amigos no debemos buscarlos perfectos porque los elegimos así, y si nos aconsejan, es para nuestro beneficio, lo mismo que yo haría con ellos si tienen alguna dificultad.
Yo estaba escuchando lo que me decía el viejito, y en un momento entendí todo. Y le contesté, “Es cierto, lo mismo que me está pasando a mí le pasa al mundo. Si no hubiera peleas, confusiones, discusiones, guerras, malos entendidos, y otras desgracias que nos arruinaran, nosotros estaríamos mejor, y el mundo más cerca de la paz”.
Tanto habíamos hablado que se hizo de día, la tormenta paró. Sus ropas se secaron y antes de marcharse, le pregunté: ¿Cómo sabía tantas cosas? Y qué buenos sus consejos. ¿De dónde sacaba tanta claridad en sus palabras?
Con una sonrisa me acarició la cabeza y con una mirada dulce me dijo que si me lo propongo esto no será solo una anécdota, sino una realidad. Y si quiero cambiar el mundo, lo haré, sin quedarme de brazos cruzados, porque para un futuro me servirá a mí y a la humanidad.
Nos despedimos dándonos fuertemente la mano, y me di cuenta que no le había preguntado su nombre, no hacia falta…
Para mí, su nombre era “EXPERIENCIA”.






“Nos vemos después, te quiero”

Los recuerdos invaden mi mente, aquellas imágenes siempre vuelven a mí. No logro comprender la manera en que toda una población quedó bajo un régimen caracterizado por violencia, injusticia, toque de queda, torturas, abuso del poder y censura. Fue un hecho que dejó 30.000 desaparecidos y un después que nunca acaba.
A pesar de que no tuve grandes lujos durante mi niñez, mi madre pudo satisfacer todo lo que necesitaba. Nosotros éramos las únicas dos personas que habitábamos mi hogar, desde que mi padre había fallecido tres años atrás, en agosto de 1975, ella era mi mejor sostén y ejemplo a seguir. Con sus palabras alegraba mis días, cada uno de sus cuentos me sumergían en un mundo lleno de esperanza y sueños.
El sol brillaba radiante, mi mamá me esperaba con el café y las tostadas recién hechas, luego ella me besó la frente y partí hacia el colegio. Recuerdo sus manos arreglándome el uniforme y sus palabras “nos vemos después, te quiero”. Se hizo el mediodía, ansiaba comer las milanesas que me esperaban en casa, sin embargo algo inesperado cambió para siempre el rumbo de mi vida. La puerta estaba abierta, algunos cajones revueltos, y lo peor… no estaba mi madre. Desesperado crucé para preguntarle a María, mi vecina, que había sucedido, ella sorprendida me contó que un grupo de militares armados se la habían llevado.
Comenzó una etapa diferente en mi vida, las cosas ya no eran como antes. Estaba solo, sin rumbo y con una gran carga que me sigue hasta hoy, la búsqueda incesante de la mujer que acompañó y me cuidó hasta ese horrible acontecimiento.
María me abrió las puertas de su hogar. Ofreció cuidarme hasta que mi madre volviera conmigo. La espera fue inquietante, cada noche echaba en el ambiente de la habitación su perfume para recordarla y sentirla cerca.
Al año siguiente de su desaparición, seguían en mí la duda y la impotencia de no saber lo que realmente estaba ocurriendo a mí alrededor. Si bien el proceso fue lento, mis compañeros de secundaria y Mari me dieron las fuerzas para seguir adelante y concretar mis estudios.
Una vez vuelta la democracia y con 19 años decidí cruzar una calle plasmada de recuerdos. Estaba todo como lo habíamos dejado, un escalofrío recorrió mi cuerpo, dejándome paralizado. Tomé coraje me sequé las lágrimas que corrían por mis mejillas y busqué, sin saber con qué me iba a encontrar; lo único que pasaba por mi mente era la esperanza de hallar algún indicio del paradero de mi mamá. Luego de revisar cajones y armarios, descubrí debajo del sillón un anotador en el que estaba escrito con su letra “deseo con todo mi corazón ver crecer a mi hijo, que sea un hombre de bien, que tenga una carrera universitaria y una hermosa familia”.
Esas palabras me quedaron grabadas. Hoy tengo 45 años, tres hijos, soy abogado y colaboro en la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Cada año me siento más fuerte, y es por mi madre por quien lucho, por quien sigo, y por quien vivo. Es importante que tanto mi historia como la de miles de personas afectadas por la dictadura militar no queden archivadas, sino que sean recordadas hoy y siempre. Esto no debe ser jamás una leyenda.

Seudónimo: DUT.
División: 2 “A”



3er año

Shema Israel
4 de abril del año 1982. El avión Lockneed C-130B Hércules de las fuerzas Aéreas Argentinas partió de su base en el aeropuerto de comodoro Rivadavia. En su interior más de ciento cincuenta soldados.
Los asientos del avión habían sido quitados para aumentar su capacidad. Los soldados, acurrucados en el piso de la nave permanecían en silencio mientras que el comandante a bordo dirigió una palabras a la tripulación, las instrucciones de vuelos se transmitían en forma precisa sin embargo su voz lo delataba, se lo escuchaba tenso, nervioso. Debían atravesar el Océano Atlántico hacia el sur, hacia las islas Malvinas. Volarían al ras del suelo y de esa manera lograrían esquivar los radares enemigos. Si los descubren serán derribados. Una falla en los cálculos los sumergiría en la inmensidad de las aguas. Los soldados escucharon con atención. Sin mirarse, sin hablar, recordando a sus familiares. Esperando despertarse de esta pesadilla, Marcelo era uno de ellos, él es un muchacho judío, del barrio de “Once”. Pone su mano en su bolsillo y extrae de él un pequeño libro, un Sefer Tehilim. Comienza a rezar, ningún soldado presta atención a este hombre que tenía un libro en sus manos, meneaba su cuerpo de atrás para adelante y recitaba la oración. No le importaba lo que le digan. Había vencido su vergüenza.
A ningún soldado le importaba, a ninguno menos a uno. Desde la otra punta del avión Marcelo es observado por Claudio, él era un chico judío del barrio de Avellaneda. No era observante pero hacia siete años le habían festejado su Bar Mitzva por orden de su abuela. A sus padres les daba lo mismo pero por ella lo mandaron a lo de un rabino para que le enseñara la bendición en fonética. Recordaba que había visto a unos viejitos en el templo moverse de la misma manera que aquél soldado. Recordaba que ellos también tenían en sus manos un libro y lo leían en voz alta.
Unas lágrimas empezaron a salir de los ojos de Claudio y empezó a pensar, ¿Cuánto tiempo me queda por vivir? ¿Volveré a ver a mi familia? Comenzó a arrastrarse por el piso del avión. Debía llegar al lugar donde se encontraba aquel judío, debía pedirle algo. Al llegar al lado de Marcelo, le comenzó a hablar pero no le contestaba, no tenía tiempo para perder, y pensó ¿Quién es este muchacho que viene a interrumpir justo ahora? Claudio no se dio por vencido, lo tomo a Marcelo del brazo y le suplico: “Por favor escúchame” Marcelo levantó la vista y le dijo: “No tengo tiempo para vos”. Por favor, le contestó Claudio, yo también soy judío, ayudame. “¿Que necesitas?” contestó Marcelo. “Enseñame a rezar, a decir algo. Tengo que hablar con Dios. Pedirle que me salve, que me permita volver con mi familia” le dijo Claudio.
A Marcelo se le iluminó el rostro. Ésta era su oportunidad, ayudar a un hermano. A lo mejor gracias a esta obra de bien, se le concederá la salvación “Tenemos poco tiempo”, Exclamó Marcelo. “prestá atención, te voy a enseñar la frase que ha acompañado a los judíos durante todos los tiempos, repetí conmigo: Shema Israel Hashem Elokenu Hashem Ehad.” Claudio repitió y memorizó.
“Shema Israel Hashem Elokenu Hashem Ehad” en lo que restó del viaje hasta el puerto Argentino repitió una y otra vez esta preciosa frase. El avión aterrizó en tierra firme. Llegaron sanos y salvos. A Marcelo lo destinaron en Puerto Argentino. A Claudio a la bahía de San Carlos. Se despidieron con un abrazo. Repitieron a coro “Shema Israel Hashem Elokenu Hashem Ehad”.
El 20 de mayo en la bahía de San Carlos fue un día rutinario. Los soldados se dedicaron en vigilar la zona y a descansar. Al final del día se enteraron que iban a atacar el Puerto Argentino. De repente Claudio se empezó a preocupar por Marcelo ya que el estaba ahí. Al día siguiente se enteran que era una trampa, y que iban a atacar en la bahía de San Carlos, los agarraron de sorpresa y los soldados ingleses empezaron a ir por todos lados en búsqueda de los argentinos, pero en ese momento, Claudio estaba solo y de repente ve a un soldado enemigo frente a él apuntándolo con una metralleta, y Claudio en un último grito de dolor exclamo: “Shema Israel Hashem Elokenu Hashem Ehad.” Abrió los ojos para ver su última mirada de la tierra y encontró que el soldado ingles había quedado en su lugar, con lagrimas en los ojos y le contesto: “Baruj Shem Kebod Maljuto Leolam Vaed”. “¡Lets go!, ¡Escapate!”. Claudio se fue corriendo, y a lo lejos alcanzó a escuchar los lamentos de sus compañeros de combate. Por la noche el seguía corriendo por los campos. Hasta que pudo encontrar el camino hacia el Puerto Argentino. Ahí volvió a ver a su amigo Marcelo, junto a él lucho hasta el final. Aprovecho todo su tiempo libre para estudiar Torá con su amigo.
La guerra terminó, Claudio volvió a su hogar, pero nada volvió a ser como era antes, había tomado una decisión, volver al judaísmo. En su primera oportunidad, viajó a Israel, ingresó a la Yeshiba, estudió y profundizó todo sobre sus orígenes. Ahí descubrió otras enseñanzas sobre el Shema Israel. Este poema que acompaña al pueblo judío durante más de tres mil años. Estas palabras que lo salvaron de una muerte segura, estas frases que lo ayudaron a reencontrarse con su historia y tradiciones.



4to año

"El hormiguero"

Yo soy la hormiga 469, una después de la 468 y una antes de la 470. Mi trabajo es cargar comida, desde las fuentes descubiertas por las exploradoras hasta el hormiguero, construido por las obreras y custodiado por las guardianas.
Lo que hago es bastante fácil y aburrido: Voy, agarro un trozo de algo comestible, lo traigo al hormiguero, y después vuelvo a buscar otro trozo.
Como dije antes, la organización del hormiguero es bastante simple, las hormigas obreras tienen números de 4 dígitos, las cargadoras de 3, las guerreras de 2 y la realeza, no tiene números, en cambio, tiene nombres.
Nuestra reina se llama Adeggia, y lo único que hace, es estar acostada y poner huevos. También, hay otras 3 hormigas capaces de poner huevos, quienes también ayudan a reproducir a la colonia. Estas 4 hormigas son fecundadas por otras 4 hormigas reales, denominadas Gargametas.
Con respecto a mi familia, poco me queda. Supongo que mi hermanos son 468 y 470, ya que nací en el medio de ellos 2 y aparte, supongo, porque son amigos míos, aunque, la hormiga con la que mejor me llevo, es la 656, y también, otras hormigas que no vale la pena especificar, aunque mi círculo social, sólo caben hormigas de 3 dígitos.
Después de mis amigos, tengo otros supuestos familiares (todos en el hormiguero somos familiares, ya que provenimos de las mismas madres y los mismos padres, entonces se asignan tutores que cumplen las veces de padre). Mi padre es la hormiga 228, y su padre, o sea mi abuelo, es la 106, una de las hormigas mas viejas del hormiguero y está débil. Supongo que son sus últimos días. También estoy seguro que en cualquier momento me asignan un hijo, que seguramente también va a ser cargador.
Estos días están siendo difíciles par la colonia. El invierno nos azota machacando toda la comida a nuestro alrededor. A veces parece que el turno del trabajo no nos alcanza, ni por todo el peso que carguemos en nuestras espaldas.
-¿Viste qué complicado que está esto de conseguir comida?- Me dijo el otro día la hormiga 656.
- Y sí… La verdad que este invierno es el peor de los últimos años- respondí
- Sí. Encima, según se dice, nos van a duplicar el turno de trabajo…
-¿Qué? ¿Qué mas quieren? Nuestras espaldas están cada día más arruinadas, ¿y encima quieren que trabajemos más?
Y así fue. Al día siguiente la Garmameta Ogeid anunció que nuestras horas de trabajo se duplicaban, con un corto receso en el medio ya que la colonia corría peligro.
El murmullo y las quejas fueron inmediatos. ¿Por qué las cargadoras teníamos que trabajar el doble, cuando la realeza no hacía nada y había demasiadas hormigas guardianas que sobraban? (no había ningún peligro a la redonda y desde que tengo memoria nunca recibimos un ataque)
Como siempre las quejas fueron reprimidas por las hormigas guardianas acallando nuestras quejas.
Los siguientes meses trabajamos, trabajamos y no hicimos otra cosa que no fuese trabajar con muy poco descanso. Una vez una hormiga cayó al piso del cansancio y las guardias la maltrataron mucho y de no ser porque era una hormiga joven que logró ponerse de pie de vuelta yo creo que la habrían matado.
- ¿Ya pasó por esta situación el hormiguero alguna vez? - Les pregunté a mi padre y a mi abuelo en el tiempo de descanso.
- No - fue la respuesta de ambos.
- La verdad que es la primera vez que a las hormigas mayores nos exigen tanto. Mi abuelo, cuando estaba vivo, sus últimos días descansó. En cambio yo ¡Estoy trabajando el doble! – Agregó mi abuelo, con un poco de tristeza.
Es gracioso, pero a los pocos días mi abuelo se cruzó con una Gargameta, que había venido a ver cómo andaban las cosas por la fuente de comida y al decirle estas mismas palabras, la Gargameta llamo un guardia y sin previo aviso la mataron.
La noticia de la muerte no tardó en expandirse entre no sólo los cargadores, sino también las obreras y guardianas.
La situación estaba al límite. Yo junto a mis amigos empezamos a expandir una nueva forma de pensar, nuevas ideas, un nuevo concepto de igualdad.
Y así fue como se fue organizando nuestro movimiento, logramos un rápido apoyo de las cargadoras y las obreras, pero, en un movimiento inteligente, la realeza logró tener a las guardianas de su lado.
Nuestro golpe tenía que ser certero y muy bien organizado. Las hormigas guardianas están entrenadas para combatir y nosotros para cargar y construir. Nuestra ventaja: Las hormigas obreras sabían exactamente los puntos débiles del hormiguero, y las cargadoras teníamos la fuerza como para tirar los pilares necesarios.
Y finalmente el día llegó. Ya estábamos listos para atacar. La Reina no tardó mucho en dar un contragolpe con los guardianes, pero tal como previmos, éstos cayeron en nuestra trampa: entraron en un pabellón, donde había un grupo de nuestras hormigas haciendo destrozos. Éstas, al ver a los guardianes, salieron por un túnel previamente fabricado por nosotros y al unísono tiramos un pilar, haciendo que este pabellón quede sin salida, inhabilitando al ejército, sin matar a una sola hormiga. Luego entramos en la sala real, un lujo jamás imaginado por nosotros y sin violencia destronamos a la reina.
Nosotros estuvimos en el poder hasta lograr formar una nueva forma de gobernar: cada hormiga debía votar a 2 representantes de su clase, para así formar una junta.
La primera orden de ésta fue que cada uno elija un nombre para si mismo. Luego otras ordenes deseadas por todos fueron dictadas.
Así fue como todas los hormigas logramos vivir en armonía generación tras generación no iban a sufrir desigualdades e injusticias como las que sufrió mi abuelo y nunca ningún invierno iba a amenazar de vuelta la existencia del hormiguero. Y esta es la historia de mi hormiguero.

Polonia NO BORRAR

Anonyme Écrivain


_ En las calles de Warszawa el silencio es ruido, ese ruido gris que asesina despiadadamente el alma de quien lo escuche. De pronto, el uciszać es interrumpido por un lejano sonido que crece lentamente como un drzewo en verano, un sonido aterradoramente repetitivo y en principio gentil, hasta musical. Crece ininterrumpidamente, perdiendo su gracia a medida que se desarrolla pues no deja de hacerse cada vez más ruidoso. Son las 16:52 y nosotros cinco debemos salir de nuestra położenie en exactamente ocho minutos. El hałas se siente tan cerca que la duda y el temor se apoderan del suterena en el que nos encontramos, Ten Szalony empieza a temblar y el lado derecho de su spodnie gradualmente se humedece al igual que sus mejillas por donde caen decenas de łzy que siguen curvas formas antes de caer. Sentimos a nuestros compatriotas marchar a nuestro lado, es hora de unírseles. Warszawa tiene que volver a nuestras manos, es nuestro deber recuperarla.
Salimos corriendo de nuestra posición gritando: CZYNIĆ NIE STRZELAĆ, JESTEŚMY TEN POLSKI DUCHY!, las puntas de sus armas miran el suelo, somos más que bienvenidos. “Los Fantasmas Polacos”, selecto grupo de tres sigilosos soldados cuyo trabajo fue el reconocimiento de la avenida principal en busca de amenazas naziści. Krzysztof, Andrzej y yo conformamos al Ten Polski Duchy, Ten Szalony y Grzegorz son dos jóvenes quienes habían escapado del Getto warszawskie y rondaban temerosos por la aleja, buscando al infinito pues su destino fue irreversiblemente marcado por las experiencias que habían vivido. Ahora nosotros cinco nos integrábamos a la resistencia polaca y nuestras życie están en manos de Bóg y nuestros bronie. El grupo nos recibe calurosamente, están felices de ver a tres de sus mejores hombres sanos y con valiosa información para comunicarles, sin embargo, en compañía de dos cerdos Żydzi. El grupo comienza a escupirles y a pegarles bajo el pretexto de que arruinarán el operativo, es claro para ellos que los demonios hebreos son incapaces de mantener un secreto, de tener el don de justicia, de dar la vida por Polska o por alguno de ellos; lo que ellos no saben es que el segundo grupo que entrará a Warszawa está integrado por decenas de partisanos y luchadores judíos. Los cadáveres de Ten Szalony y Grzegorz yacen en el suelo, miro impotente como aquellos brutos héroes roban la sprzęt de los difuntos en un mar de carcajadas y bromas antisemitas. Krzysztof y Andrzej ríen enérgicamente mientras toman una cruz amarilla y actúan de judíos: Se encorvan y gritan: JA POTRZEBA PIENIĄDZE! Yo estoy confundido pues nunca me habían interesado aquellos seres de grandes narices, sin embargo veía algo en aquellos dos jóvenes que representaba perfectamente a nuestra ojczyzna.
Al seguir la marcha nos separamos en grupos, cada uno de ellos es responsable de construir cuatro barykady en los accesos a la ciudad lo que significa encuentros seguros con las fuerzas enemigas. De pronto un lejano sonido parecido al que escuché en el położenie empezó a hacerse notar, pero esta vez es más pesado. Todos preparamos nuestros bronie y mantenemos nuestra posición. De pronto me encuentro sumergido en la krew de Krzysztof, sus pedazos llueven sobre mi cual tormenta de zima. Limpio mis ojos, agarro mi rifle, comienzo a disparar a una gran nube marrón. Mis municiones se terminan, me tiro al suelo, cierro los ojos, caen cuerpos sobre mí. Todo es ruido, un gran ruido parecido al que hacían las máquinas de mi dziadek en su fábrica.
Ya no hay más ruido. Dos alemanes comienzan a disparar a los cuerpos en rededor mío por lo que me levanto y grito: “Ausführen nicht Zweig” Un golpe en la nuca me hace caer al suelo, todo se torna negro. Estoy amarrado a una silla en una pokój a la cual solo entran dos débiles rayos del sol. Dos alemanes entran a la habitación, uno con un soplete, el otro con una especie de cuchilla, más similar a una sierra. Demandan que diga en donde mis compatriotas construirán barricadas. Por cada vez que ellos pregunten y yo no conteste ellos me despojaran de una parte de mi cuerpo.
“Wohin Wille Sie anfertigen mehr Barrikaden?”
………………………… “Sein Ohr”
Uno de los alemanes se acerca con la cuchilla y la apoya sobre mi stanąć wobec. Esta fría. Bajo un mar de dolor y carcajadas mi oreja cae al piso. Mis gritos no ayudan, sé que nadie vendrá. La pregunta se repite. “Sein befühlen”. Agarra mi mano y la tira contra la mesa, intento resistirme. Es inútil pues ya no poseo diez dedos en mis dłoń. El piso se llena de sangre que brota de mis manos y de mi oído. Por mi mente sólo pasa un deseo, como un rayo el cual vuelve a encenderse cada segundo. No me importa la guerra, no me importa Warszawa, sólo deseo que aquellos dos Niemcy mueran. La pregunta se repite nuevamente. “Sein augen”. Mi verdugo toma el soplete. Luego de que mi pecho conociera el calor del infierno, la luz se apaga. Ellos ríen pues saben que soy causa perdida. Planean dejarme amarrado en la silla e irse. El rayo en mi cabeza se enciende de nuevo y grito con toda la fuerza de mi voz. De pronto se oye un lejano: “POLSKA NA ZAWSZE”. Una fuerte explosión me. Puedo sentir el cuerpo de uno de los dos alemanes cayendo sin vida al lado mío y el restante cae sobre mí. Mi verdugo, entre gemidos, intenta levantarse. Clavo mis palce en sus ojos y presiono lo más fuerte que puedo. El grita y se resiste. Presiono hasta que siento que mis pulgares no están más en su lugar. De pronto no se mueve más y sus gritos callan.
Yo quedo inmóvil en el suelo. Una inexplicable sonrisa se apodera de mi rostro.
En los restos de aquella habitación el silencio es ruido, ese ruido gris que asesina despiadadamente el alma de quien lo escuche. De pronto, el uciszać es interrumpido por un sonido y en menos de un segundo estoy muerto. Estoy muerto. Estoy muerto al igual que dos oficiales del ejército alemán. Estoy muerto y estoy contando esta dzieje. Estoy muerto.

Anonyme Écrivain
5to año
GLOSARIO [Polaco / alemán] (en orden de aparición en el cuento):
_Warszawa: Varsovia
_Uciszać: Silencio
_Drzewo: Árbol
_Położenie: Posición
_Hałas: Ruido
_Suterena: Sótano
_Ten Szalony: Apodo “El salvaje”
_Spodnie: Pantalón
_Łzy: Lágrimas
_CZYNIĆ NIE STRZELAĆ, JESTEŚMY TEN POLSKI DUCHY!: No disparen, somos Los Fantasmas Polacos!
_Naziści: Nazis
_Krzysztof, Andrzej, Grzegorz: Nombres de los acompañantes del personaje
_Getto warszawskie: Ghetto de Varsovia
_Aleja: Calle
_Życie: Vidas
_Bóg: Dios
_Bronie: Armas, Fusiles.
_Żydzi: Judíos
_Polska: Polonia
_Sprzęt: Ropa
_JA POTRZEBA PIENIĄDZE!: Quiero Plata!
_Ojczyzna: Patria
_Barykady: Barricadas
_Krew: Sangre
_Zima: Invierno
_Dziadek: Abuelo
_“Ausführen nicht Zweig” (Alemán): No disparen
_Pokój: Habitación
_“Wohin Wille Sie anfertigen mehr Barrikaden?” (Alemán): Donde construirán las barricadas?
_“Sein Ohr” (Alemán): Su Oreja
_stanąć wobec: Rostro
_“Sein befühlen” (Alemán): Sus dedos
_Dłoń: Mano
_Niemcy: Alemanes
_“Sein augen” (Alemán): Sus ojos
_POLSKA NA ZAWSZE: Polonia Para Siempre!
_Palce: Dedos
_Dzieje: Historia

jueves, 6 de agosto de 2009

Estudiar publicidad en laArgentina

Cómo andan chicos?... tal vez me conozcan por materias como Campañas publicitarias en 4to y Proyecto Integral e Imagen y Sonido en 5to (¡no soy Troy McClure!)

Me parece interesante contarles y presentarles un poco las opciones para los que se interesen en estudiar publicidad y carreras afines, ya que muchos me fueron haciendo consultas individuales al respecto.

Voy a tratar de ser concreto, y aclaro dos cosas antes de empezar:
- No esperen que sea imparcial, porque es imposible. Hablo desde mi experiencia y lo que yo sé. Quedo abierto a las opiniones de otros para completar el informe.
- No estoy entongado con ninguna de las Instituciones que voy a presentarles, por si hay algún mal pensado.


Lo primero que deben preguntarse es:
¿Qué parte de la publicidad me gusta?

Todas las respuestas, podrían sintetizarse en 2 grupos diferentes:

1. CREATIVIDAD – PENSAR AVISOS – DISEÑO GRÁFICO Y WEB
Éstas son las especialidades que se estudian en Escuelas terciarias y no Universitarias.
Son prácticas, con poca carga teórica.
El ingreso laboral es generalmente en agencias de publicidad, estudios de diseño o free lance (trabajar por su cuenta).
Los dos lugares que recomiendo averiguar para estudiar lo necesario para desarrollarse laboralmente en éstas áreas son:

Escuela de Creativos Publicitarios (La Escuelita)
www.escueladecreativos.com – yo estudié allí, así que pueden consultarme si tienen más preguntas.

Asociación Argentina de Agencias de Publicidad (AAAP)
http://www.laasociacion.aaap.org.ar – Delia, profesora de Comunicación II 5to año es docente allí, así que pueden consultarle a ella que la conoce desde adentro.

Ésta última (AAAP), puede decirse, se destaca por ser más exigente en cuanto a lo teórico, y la otra (La Escuelita) es más moderna y creativa.

El trabajo dentro de una agencia se organiza en duplas creativas conformadas por un redactor (encargado de los textos) y un director de arte (encargado de la gráfica). Ambos piensan juntos las ideas, ya que pensar sólo es muy difícil, y luego cada uno la lleva adelante desde su área.

Éstas dos carreras pueden seguirse en la Escuelas que les comenté, y en la AAAP también está la carrera de Cuentas, que está más ligada a la organización sobre la que comento en el punto 2.

Es bueno que sepan que para conseguir trabajo para éstas áreas no es importante el lugar donde se estudia, sino la carpeta de trabajos que allí hayan realizado (más los que ustedes, por su cuenta, pueden empezar a hacer desde ahora con cualquier producto y/o marca). Uno va a las entrevistas con una carpeta llena de avisos inventados y de esa forma uno muestra cómo piensa creativamente.

(Chicos, no se preocupen sobre éste punto, la creatividad se aprende y practica, no hace falta que ya lo sean… nadie nace publicista).

Hay más lugares para estudiar como (ORT, Nueva Escuela de Diseño y Comunicación) pero no tengo referencias de ellas. Invito al que las tenga a compartirlas.


2. MARKETING – MEDIOS – ADMINISTRACIÓN – ORGANIZACIÓN – RRPP
Estas especialidades se estudian en carreras universitarias donde el acento no está puesto en la creatividad publicitaria, sino en el análisis y los contenidos teóricos al respecto.

Hay varias universidades que dan título de licenciatura al respecto, ya sea privadas donde los títulos están enfocados a estas disciplinas (Licenciado en Marketing o en Publicidad), como en la UBA con carreras como Comunicación o Sociología donde los contenidos aprendidos pueden también ser utilizados en el campo laboral en éstas especialidades.

La diferencia más grande es que no van a terminar su cursada con una carpeta de avisos para encontrar trabajo en Agencias, sino con un título Universitario que los habilitarán a otros empleos.

El trabajo de los egresados puede estar relacionado al Marketing, a los estudios de mercado, las encuestas, la organización de agencias de publicidad, el contacto con los clientes, el contacto con los medios, la organización de acciones publicitarias, la estrategia, y otras cosas. Son bastante específicos y por ahí no entienden bien qué quieren decir estos términos, así que recomiendo estudiar los sitios web de las universidades y ver qué dicen ellos sobre el perfil de los egresados.

Yo no tengo referencias sobre las Universidades, así que si alguien conoce experiencias en estas carreras los invito a completar este informe. Pero sí puedo darles algunos links de interés y de universidades para los que estén interesados:

Portal Publicitario
Aquí encontrarán una gran oferta de Universidades y links para visitar
http://www.portalpublicitario.com/content/blogsection/24/66/

UBA – Facultad de Ciencias Sociales
http://www.fsoc.uba.ar/modules/Noticias/


Y para concluír, les paso el link de un portal de publicidad donde van a poder leer muchas cosas al respecto, desde notas a creativos, ver avisos, hay un diccionario de términos y hasta tiene ofertas laborales:
www.adlatina.com.ar

Estudiar publicidad en la Argentina

http://articulosscholemaleijem.blogspot.com/

martes, 30 de junio de 2009

El sobreviviente Imre Kertesz.

Les presentamos un artículo escrito por Pablo Lerner, especialmente para el proyecto “Limudkeshet”. Pablo es docente de la escuela secundaria.


Quienes no hemos pasado por “épocas interesantes” (de exterminio, de hambruna, de revolución) vamos al encuentro de la narrativa del sobreviviente con ciertos presupuestos, casi a modo de escudo. Algunos de estos presupuestos son del orden del “sentido común”. Pensamos: „El sobreviviente ha tenido un “antes” y un “después” de su pasaje por los campos de concentración‟. „Los campos son la experiencia más importante de la vida de esa persona, y le han dejado una “enseñanza”‟. Otros presupuestos tienden a la simplificación narrativa. Por ejemplo: „Antes de los campos, esa persona era una persona “normal”, que llevaba una vida “normal”‟. Y hay presupuestos que encierran una ilusión o una negación: „El sobreviviente vuelve al mundo “real”, sin resquemores, para redimirlo con su testimonio‟. Estas presunciones tienen todas algún asidero, incluso para lidiar con Imre Kertesz. Y sin embargo, cuando uno como lector se golpea con Kertesz (porque nadie se “encuentra” con Kertesz, uno se tropieza con él, se lo lleva por delante, se da de frente contra Kertesz como contra una puerta entreabierta), se tiene la sensación de que las cosas empiezan a complicarse, porque Kertesz, por alguna razón que no entendemos, no “habla” como debería, es decir, no habla como una víctima redentora, sino que sus palabras contienen una acusación que de algún modo nos incluye. Dice Tomás Abraham, con admiración, que Kertesz es un hombre libre. Es verdad, y como lector he sentido la misma admiración. Pero es esa misma libertad la que nos golpea. Sencillamente, no la esperábamos. Pensemos en la presunción de “normalidad” de los que llegan al Campo. Nos esforzamos por ver a esas personas como “normales” porque reaccionamos contra la deshumanización que la propaganda antijudía hacía y hace de ellos (y de nosotros). Ante la acusación de deicidio, usura, arrogancia, avaricia y demás que nos propinan los gentiles día por medio, y que justificaba (y justifica) el asesinato en la mala conciencia gentil, nosotros, los judíos, construimos la imagen de las futuras victimas sólo en función de su posible exculpación (como si la necesitaran y como si sirviera de algo): un grupo de gente “común”, hecho de buenos hijos y buenos padres, de vecinos ruidosos pero amables, todos rociados de amor al propio pueblo, en fin, construimos, para estar a tono con la ocasión, a los “judíos”. Pero esta construcción no nos ayuda, porque es imprecisa: Los judíos fueron enviados a Auschwitz por ser judíos, pero cada uno de ellos no era a sus propios ojos un “judío” o “solamente un judío”. Cada uno tenía una conciencia de su ser en el mundo como individuo, e interpretaba lo que le estaba pasando, incluyendo lo que hoy llamamos la Shoá, en términos de su propia vida. Relacionaba los acontecimientos, como es natural, con sus experiencias anteriores. Y aún ante la perplejidad y el desánimo, debía intentar interpretar el presente a la luz del pasado, de su pasado.
En el caso de Kertesz, la experiencia de ser entregado por sus “compatriotas” húngaros para ser exterminado por los alemanes, se agrega a otra “entrega” anterior. Kertesz había sido enviado como pupilo a un internado, siendo ésta la forma que sus padres habrían encontrado de sacarse de encima al único hijo de un matrimonio que se disolvía. Aquí cualquier persona cabal debe interrumpir la lectura y elevar la voz: Cómo se puede comparar una deportación hacia la muerte con un divorcio y un internado? Nuevamente, a posteriori la comparación resulta ridícula. Pero para el adolescente que era Kertesz, la segunda “deportación” debe haber encajado perfectamente en la primera. Hay una simetría en la solemnidad de las decisiones, en los
eufemismos, en el trasladarse, en los códigos carcelarios del nuevo lugar... y por sobretodo en la sensación de abandono y de estar librado a uno mismo. Kertesz va a Auschwitz como hijo de un divorcio, y aquí encontramos la primera piedra en nuestro camino de presunciones. Él no era una persona “normal”. Tenía pasado y sabía algo. A la “anormalidad” familiar, y su resultado enajenante (aunque quizás provechoso para lo que le esperaba), Kertesz le suma posteriormente la enajenación de su propio nombre. Dice abiertamente lo que muchos otros sentimos sin poder admitir: que odia su nombre. Así de simple, lo odia. Al fin y al cabo porqué habría de gustarle? El nombre “Kertesz” (“Jardinero” en húngaro) es la hungarización de algún otro nombre presuntamente alemán que es a su vez una traducción de uno hebreo que se perdió. El nombre de pila “Imre” es un típico nombre húngaro que no tiene nada de judío. El nombre completo “Kertesz, Imre” (porque los húngaros ponen primero el apellido y después el nombre) es algo así como llamarse Juán Pérez. La relación entre los judíos y sus nombres es en sí compleja. Los judíos recordamos a las victimas de la Shoá restituyéndoles su nombre, nuevamente en oposición a la travesura gentil de borrárselo y darles un número tatuado en el brazo. Los nombres de las víctimas están grabados en las hojas del “Árbol de la Vida”, el monumento recordatorio en forma de sauce que los judíos húngaros han dispuesto en el patio de la sinagoga de la calle Dohany, en Budapest. Y como es sabido, Yad Vashem ha destinado gran esfuerzo a reconstruir la identidad de las victimas, por respeto a ellas y quizás también como prueba de su existencia, es decir, como descargo. Pero entre tantos nombres, no nos atrevemos a preguntarnos qué significado tienen para nosotros. Un apellido no hebreo en un judío acarrea siempre una incomodidad fónica. Todo nombre traducido es algo sospechoso, algo que se dice y se oye con reservas, se acepta provisoriamente a falta de algo mejor, y puede sucumbir en cualquier momento ante la ironía o la denuncia. Nuestros apellidos no se corresponden con el paisaje sonoro del lugar en que nacimos, y a menudo no se llevan bien con nuestro nombre de pila. Los nombres hungarizados, como “Kertesz”, se pronuncian con suprema suspicacia. Por los judíos, por temor a ser reconocidos como tales, y por los gentiles -como el lector avezado adivina- por antisemitismo. Kertesz descubrió en su nombre un instrumento de confusión y control foráneo sobre su persona. Su falta de estima para con el nombre que le fue legado no es un rasgo de auto-odio sino de amor propio. Como vemos, tanto en la historia familiar de Kertesz como en su relación con su propio nombre, nos encontramos en el terreno incómodo del desapego a lo heredado (y por ende con la pregunta de qué es lo propio), con la presencia “natural” de lo absurdo (de un nombre, de un nacimiento en el exilio, de un abandono), en fin, con una incomodidad vital del prisionero previa a la experiencia de los campos. La persona no llega a los campos sin historia, y los campos se agregan a otras experiencias anteriores, algunas traumáticas. El testimonio (la propia palabra es engañosa, habría que decir la “exposición”) del sobreviviente se vuelve compleja, sospechosa: no se ajusta al género testimonial, no va “a los hechos”, en fin, el sobreviviente “no colabora”. Pero según yo lo entiendo, el eje vital y artístico de Kertesz es justamente ése: no colaborar. No colaborar con las narrativas que falsifican su experiencia (vengan de donde vengan, del Partido Comunista, de los gentiles, o de Steven Spielberg), no colaborar con la categorización y la expectativa del otro.
Esta posición de no colaboración, que es una auto-emancipación, funciona como una mano generosa tendida por Kertesz hacia el lector judío. Me parece importante destacarlo porque la obra de Kertesz no ha despertado empatía en algunos de sus hermanos. Es difícil precisar
porqué, aunque tal vez la respuesta esté en la libertad intelectual del autor. Es cierto que la discusión de la temática judía en su obra (incluyendo los diarios) es escasa y carente de color -y calor- local. Kertesz viene de una familia asimilada. Por lo tanto no es extraño que el papel de “lo judío”, en atmósfera y bagaje cultural, sea pequeño en sus libros. Para Kertesz, “lo judío” tal vez ni siquiera exista como categoría. Y si hubiera una parte de la existencia de Kertesz que fuera “lo judío”, todavía quedaría el problema de cómo se relaciona con “lo literario”, con su representación. Kertesz no es un escritor de “temas judíos” ni un retratista de la vida comunitaria. Lo que aparece en su obra es una reflexión sobre la experiencia judía entre los gentiles. Es la experiencia de la negatividad, de la definición de las cosas por lo que no son, del miedo y del odio -del miedo al odio-, de la no pertenencia y de la búsqueda del sentido. Y es -como dije- sobre todo la experiencia de la no colaboración con el discurso falsificador y difamatorio. Esta experiencia no desemboca sin embargo en ninguna ideología. Kertesz no es un ideólogo ni un reformador moral, y en rigor, no se dirige a nadie. Ni siquiera le habla “a los judíos”. Aunque quiere a Israel y a los judíos y se identifica con su destino, no es sionista ni diasporista, no tiene ningún mensaje concreto ni plan de acción, él es un literato, no está para otras cosas. Enfoca a los judíos desde una perspectiva muy concreta: como posible presa de los instintos criminales de la horda anfitriona. Teme y quiere prevenir la repetición del crimen a gran escala, y quiere discutir los “valores europeos” y su caducidad. Como si fuera poco, confiesa su amor por la cultura alemana (justamente), su europeísmo y cierto antiamericanismo cultural. Este cocktail, nada llamativamente, le ha granjeado más popularidad entre los lectores alemanes que entre los judíos. De nuevo, esto no es lo que esperábamos de un “sobreviviente”. También entre los judíos húngaros Kertesz es problemático: ha osado relacionar los totalitarismos de Estado nazi y comunista, ha denunciado la genuflexión de los judíos húngaros y su auto-odio, ha hablado mal de Hungría, se ha ido a vivir a Alemania, en fin, los ha puesto en aprietos frente a sus “compatriotas” gentiles. Kertesz sigue sin colaborar. No habla como un “judío”, no habla de “Judaísmo”, habla sólo de Auschwitz, compromete a sus hermanos... tal vez hasta tengan razón los húngaros (los gentiles) en odiarlo. Pero no, no tienen razón. Lo odian por antisemitas, y lo odian por decir la verdad sobre ellos. También lo odian por haber triunfado, como a cualquier mortal. Kertesz es en definitiva, el “sobreviviente maldito”, el que no transige con lo que el mundo espera del sobreviviente. Pero justamente su intransigencia ha abierto un camino, el de la humanización de la víctima. Estamos de nuevo (o por primera vez) ante un humano, no en el sentido de que pertenece a la especie, sino de que posee una conciencia, es decir, un pasado, y una capacidad de nombrarse y narrarse. Un individuo (en Europa Oriental no es nunca un ciudadano) en conflicto con los otros, con los “suyos”, con sí mismo y con el lenguaje, cuya voz siempre está en riesgo de ser borrada por los diferentes registros lingüísticos dominantes (de la historiografía, de la burocracia, del kitch cinematográfico), y por supuesto, cuyo cuerpo siempre puede ser borrado de la faz de la tierra por los verdugos de turno. Pero un individuo pleno de palabra, y en el decir de Kertesz, de Destino.

Pablo Lerner es Licenciado en Letras por la UBA. Vivió en Israel y Hungría.
Docente de la Escuela secundaria Scholem Aleijem
Contacto: lernerpablo@hotmail.com